LGBT sin la T

-Discriminación dentro la discriminación-

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El mundo gay y la discriminación - por LGBT sin la T

El Movimiento LGBT es aquel fenómeno social y político con el que los gays, lesbianas, bisexuales y transgeneristas buscan la inclusión social y la equiparación de derechos con los heterosexuales. Como fenómeno social y político de trascendencia y relevancia el Movimiento data de las últimas décadas del S. XX; sin embargo, se pueden trazar hasta finales del S. XIX los primeros movimientos que buscaban la despenalización de la homosexualidad.

A finales del S. XIX se puede trazar la lucha de la comunidad homosexual para ser reconocida. Para la época, en Europa había dos aproximaciones penales distintas que afectaban la relación del Estado y la homosexualidad como tal. En aquellos países que seguían la tradición jurídica del Código Napoleónico[1], se penalizaba las conductas que afectaran negativamente a terceros; es decir se castigaba por dañar al bien jurídico protegido, y no por haber seguido una conducta específica. Por su parte, en aquellos países que no seguían la tradición jurídica napoleónica, como lo eran para ese entonces Alemania o Inglaterra, se penalizaban las conductas por sí mismas; en ese sentido, eran penalizadas las conductas que atentaban contra la moralidad. Una de esas prácticas, naturalmente, era la homosexualidad; o como se le llamaba para entonces: sodomía.

A partir de este contexto empiezan a surgir una serie de personajes que procuran, a partir de su rol social, cambiar la conciencia social en torno a la homosexualidad. Heinrich Hössli, Karl Heinrich Ulrichs y Károly Mária Kertbeny se pueden considerar como ejemplos de personas que iniciaron la lucha en Alemania. Por su parte personajes como Edward Morgan Forster, Charles Dickens o Evelyn Waugh, se pueden considerar como la contraparte de los anteriores en la Inglaterra victoriana. A partir de estas acciones particulares, se fueron creando redes epistolares que después se tradujeron en movimientos intelectuales y sociales concretos en pro de la lucha contra la despenalización de la homosexualidad en Europa. Es de resaltar entre esos grupos y movimientos al Comité Científico Humano, que era un movimiento científico compuesto por médicos y sicólogos que estudiaban la sexualidad humana; con la única premisa de demostrar que la homosexualidad no era un desorden sicológico o sexual.

Tras la ascensión del partido Nazi al poder en Alemania, la conducta tolerante a los homosexuales continuó hasta que se estableció que las prácticas homosexuales no permitían la reproducción de la raza aria; situación que llevó a que se hiciera política de estado la exterminación de los homosexuales, junto con los judíos. Así, la despenalización de la homosexualidad en Europa se dio tras el fin de la hegemonía Nazi; pues se consideró que el trato a los homosexuales por parte del régimen de la esvástica fue equiparable al que le dio a los judíos, por lo que ‘era necesario corregir los errores cometidos’. Para este periodo de posguerra, surgió el llamado Movimiento Homófilo que reasumió la lucha de los primeros activistas de finales del S. XIX.

Frente a este movimiento, es importante establecer que surge también en las altas esferas intelectuales de países como Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. El discurso político se modera y se empieza a buscar una aceptación social del homosexual como individuo respetable en la sociedad. En consecuencia, el nombre del movimiento responde a la idea de alejarse de la imagen nociva y negativa del homosexual promiscuo y sin principios éticos; razón por la que se busca el reemplazo de la palabra homosexual por homófilo, de tal manera que el énfasis fuese en el amor y no en el contacto sexual entre hombres. Dentro de este movimiento, además, se procuró un avance en las investigaciones científicas relacionadas con la homosexualidad, como es el caso del doctor Alfred Kinsey y la sicóloga Evelyn Hooker, que concluyeron que la homosexualidad no era una patología mental. Durante esta coyuntura de la lucha homosexual se fundaron numerosas organizaciones civiles como la International Homosexual World Organisation que buscaban cambiar la imagen de la homosexualidad y mostrarla como una opción respetable de vida en sociedad.

Los sectores conservadores de la sociedad no tardaron en reaccionar. La reacción más relevante para entender los acontecimientos posteriores; que finalmente son la base de lo que hoy es el Movimiento LGBT en el mundo, fue la reacción del conservatismo estadounidense. Los sectores radicales reaccionarios promovidos por el mccarthismo lograron catalogar a los homosexuales dentro de los sectores comunistas que se procuraban erradicar en los Estados Unidos. Esta situación se dio debido al discurso que tenían los homosexuales de igualdad entre las personas heterosexuales y los homosexuales. Como consecuencia de la vinculación a los homosexuales dentro del mccarthismo, se dieron situaciones como la orden ejecutiva No. 10450, en la que el Presidente D. Eisenhower prohibía a los homosexuales ser funcionarios federales por razones de seguridad nacional; situación que se mantuvo hasta 1975. La reacción conservadora fue tal que hasta el año 2003 se logró que en los 50 estados que conforman los Estados Unidos se despenalizara la sodomía, con el caso de Lawrence vs. Texas.

Como se puede intuir, la reacción conservadora fue asumida como política de gobierno. Esto desató a su vez una reacción en los sectores liberales de la sociedad estadounidense que crearon el contexto apropiado para lo sucedido durante varios días a partir del 28 de junio de 1969 en Nueva York. Dichas reacciones se convirtieron en movimientos sociales de trascendencia histórica, como el movimiento afroamericano por los derechos civiles, la contracultura hippie de los 60, las manifestaciones pacifistas contra la Guerra de Vietnam, la revolución sexual, el movimiento feminista, etc. En consecuencia, la sociedad estadounidense empezó pendular entre el conservatismo promovido por el mccarthismo; y una idea de liberación total que implicaba romper con las prácticas sociales cotidianas que promovían los distintos movimientos civiles que se estaban dando. Por lo anterior, la sociedad empezó a segregarse a lado y lado de las posiciones, llevando a los homosexuales hacia el lado liberal; actuando coherentemente con las ideas que promovía el Movimiento Homófilo.

Como ya se estableció, el mundo LGBT no fue ajeno a las reacciones liberales que luchaban contra las visiones mccarthistas de sociedad. El caso más famoso y célebre de estas reacciones se presentó el 28 de junio de 1969 en New York. Ese día, la policía de New York hizo una redada contra un bar de ambiente gay llamado Stonewall Inn, siguiendo las ideas mccarthistas que habían logrado poner a la colectividad LGBT como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense. Se dice que la arbitrariedad y violencia ejercida por la policía neoyorquina fue tal que los clientes y trabajadores del Stonewall Inn se sublevaron a la policía reclamando el respeto por las libertades civiles y políticas reconocidas por los Estados Unidos a todos los seres humanos. Lo acontecido dentro del bar gay fue el inicio de una gran manifestación violenta que se adelantó durante varios días en el Greenwich Village de New York.

Es importante definir el contexto dentro del que se desarrollaron los hechos de la madrugada del 28 de junio de 1969. La redada policial adelantada a Stonewall Inn esa noche era una más de las que normalmente la policía adelantaba en bares de ambiente gay en la ciudad. Lo que realmente produjo el cambio en la conducta de los homosexuales que estaban en Stonewall durante la redada fue la tristeza y el luto provocado por la muerte del mayor ícono gay de la década de los 60: Judy Garland, quien había sido enterrada esa tarde tras su suicidio. Esa noche, la comunidad LGBT se había reunido en los distintos bares para llorar la muerte de su ícono.

La policía llegó a una hora inusual para hacer las redadas: 1:15 AM. Generalmente las redadas se hacían temprano para determinar la venta ilegal de alcohol en los bares; de tal manera que los bares se reabrían después de que la policía se fuera. Sin embargo, esa noche la policía llegó a la hora más concurrida en Stonewall y sacó arrestados a varios clientes y a los dueños del bar. La protesta de un travesti por la situación fue respondida por la policía con un golpe a éste, lo que produjo la ira de los demás individuos presentes y se inició la revuelta. Rápidamente la situación se fue replicando en los bares cercanos a Stonewall provocando una manifestación de dos mil personas controlada por 400 agentes de la policía. La situación se extendió durante toda lo madrugada y varias noches después.

A partir de las protestas de Stonewall se generaron numerosas organizaciones civiles que buscaban la igualdad de trato y derechos de la comunidad LGBT. Rápidamente las figuras prominentes del mundo gay asumieron el mando de la nueva lucha que iniciaba por la inclusión, la igualdad, el respeto y los derechos. Surgió el llamado Gay Liberation Front (GLF) que se convirtió en la unión civil líder en la lucha por la causa LGBT. Para conmemorar el aniversario de las protestas en Greenwich Village, el GLF organizó una marcha en la que participaron al menos 5000 personas. Lentamente el GLF fue convirtiéndose en un ejemplo replicado en todo el mundo, hasta llegar a celebrar anualmente el Día del Orgullo Gay en casi todas las ciudades del mundo.

Se dice que el Movimiento LGBT se consolidó como el conglomerado social en procura de la igualdad de derechos para la comunidad LGBT del sitio donde se organiza. Además procura la inclusión social del estilo de vida homosexual en la vida cotidiana de la sociedad. En resumidas cuentas, el Movimiento LGBT procura el reconocimiento del estilo de vida gay como uno más que se da dentro de la sociedad con los mismos derechos y deberes. De entrada el Movimiento parece plantear una meta concreta; y por tanto, lleva todos sus esfuerzos en procura de ese fin. Para lograr tal fin, es lógico presumir que dentro del mundo LGBT todos los individuos que lo conforman, unen todos sus esfuerzos y acciones para lograr el cambio social que permita llegar a la meta. Sin embargo, esta situación no se da del todo.

El cambio social por el que aboga el Movimiento LGBT pretende desarticular prácticas e imaginarios sociales arraigados en las sociedades contemporáneas que están marcadas y definidas por la discriminación. Se entiende que se busca desarticular la consideración de un Gay, Lesbiana, Bisexual o Transexual que plantea de antemano a un ser humano diferente a lo normal y corriente dentro de la sociedad. Es decir, se busca romper las prácticas sociales que encasillan a las personas dentro de ciertos rótulos sociales que provocan un distinción innecesaria; y que, muchas veces, llevan a prácticas discriminatorias y/o de trato diferenciador injustificadamente. Concretamente, se busca cambiar frases como “los maricas son desagradables” o “los maricas son antinaturales”; para poner simples ejemplos comunes y cotidianos en cualquier sociedad occidental contemporánea.

Ha quedado claro, entonces, qué es lo que se busca cambiar; a su vez ya se ha establecido que la meta es clara y concreta, lo que une todos los esfuerzos desde el colectivo LGBT hacia los demás grupos sociales. Sin embargo, ¿el discurso hacia afuera del colectivo LGBT es la realidad dentro de este colectivo? Si bien es indudable el discurso que sigue y asume el colectivo LGBT al momento de oponerse frente a los demás actores sociales, no se puede desconocer que el colectivo no es exógeno a la sociedad misma; o de lo contrario los eventos de Stonewall nunca se habrían dado, o no habrían tenido el impacto que efectivamente tuvieron. En este sentido, es indudable que las prácticas sociales comunes, cotidianas y generalizadas dentro de una sociedad específica permean al colectivo permanentemente; afectando, por tanto, las relaciones dentro de éste.

Lo anterior implica, entonces, que las relaciones sociales dentro del Movimiento LGBT, como cualquier relación social que se dé, está supeditada y marcada por las prácticas sociales propias del sitio donde se encuentre el Movimiento presente. Así las cosas, el Movimiento LGBT colombiano responde a las prácticas comunes y reiteradas en la sociedad colombiana. Para entender lo que se quiere decir, es necesario entender de qué prácticas se está hablando. La sociedad colombiana es una sociedad que, si bien se define a sí misma como inclusiva y respetuosa de las diferencias[2], está fuertemente marcada y determinada por las relaciones propias del sistema colonial español. Esta situación no sólo se entiende en que Colombia sea una sociedad católica, sino en el hecho que Colombia ha mantenido una estructura social de clases sociales muy marcadas. Situación, que, en términos concretos, hacen de la desigualdad y la discriminación una situación permanente y tolerada socialmente; o por lo menos en una gran parte de las altas clases de la sociedad, que asumen prácticas discriminatorias y desiguales para mantener su posición de privilegio en la sociedad.

Para nadie es secreto lo difícil que es para un individuo que no pertenece a la élite social, convivir con ella; y mucho más si éste pretende hacerlo en condiciones de igualdad. Elementos concretos que ilustran esta situación ocurren a diario. Por ejemplo, es suficiente entender los procesos de selectividad que asume un club social para determinar quién es y quién no es socio de este. En términos concretos, no es necesario ir al Country Club de Bogotá para entender que sólo serán socios aquellos personajes que cumplen los patrones clásicos de comportamiento de la alta clase social. O si se quiere, no es ajeno el caso de una oficina de abogados en las que abogados graduados y bien preparados se ven forzados a renunciar por el difícil ‘clima de trabajo’ que hay en la oficina.

Ejemplos como estos pueden encontrarse por doquier en la sociedad colombiana; incluso hay unos más fáciles y de conocimiento más público que igual sirven para ilustrar la materia. ¿Quién no ha escuchado alguna vez alguna frase parecida a “es un guiso y se viste tenaz, cómo lo vamos a invitar”? Diariamente en la calle, en la universidad, en el trabajo, en la casa o en cualquier esfera social, sin importar si ésta es pública o privada, en la sociedad colombiana se asumen prácticas en las que se descalifica a una persona por ejercer su libertad; libertad para vestirse, para hablar, para creer, para pensar, para entender el mundo, e incluso para vivir. Este fenómeno no es nuevo y probablemente no tenga fin, puesto que es posible que éste sea parte de la esencia de la República de Colombia.

Frente a esta situación, que es tan generalizada, es imposible afirmar que haya alguna parte del conglomerado social colombiano que se pueda abstraer del fenómeno descrito. En este sentido, es coherente pensar, de acuerdo a lo expuesto anteriormente, que el interior del Movimiento LGBT no es ajeno a la cuestión. De hecho, el Movimiento no es ajeno, e incluso se puede afirmar que dentro de éste se consolida y aumenta aún más el fenómeno social de clasificación y desclasificación social. En el colectivo gay no sólo es común sino casi que absolutamente necesario mantener cierto status a escala; es la forma como se regulan, miden y entienden las relaciones sociales que se dan dentro del colectivo.

Aunque el movimiento homófilo haya deseado dar una imagen distinta, la realidad social gay está determinada por lo que comúnmente determina cualquier relación social, pero que no se reconoce abiertamente: la atracción y el interés. Como en el mundo heterosexual, dos homosexuales perfectamente extraños deciden cruzarse palabras porque hay algún tipo de atracción y/o interés de una parte hacia la otra. Estos encuentros entre extraños se presentan en ambientes que generalmente están diseñados para llevar la situación más allá de una conversación casual entre dos personas que se conocieron instantes antes; se dan en bares, discotecas, cafés, internet, o cualquier otro lugar público al que se accede con la única intención de conocer personas.

Vinculando las dos ideas anteriores, es posible afirmar que la realidad social gay descrita anteriormente responde a las prácticas de clasificación y desclasificación social. Así las cosas, es posible entender que la realidad social gay responderá a la necesidad de tener una pirámide social consolidada entre las que se dinamizan y desarrollan las relaciones entre los individuos. Bajo esta perspectiva, es evidente que la realidad social gay de Colombia si bien establecerá su propia clasificación por desarrollarse de una manera paralela a la realidad social heterosexual  colombiana; ésta no será ajena a los criterios de clasificación imperantes en la sociedad colombiana. Por ende, no sería extraño encontrarse con ritos, situaciones y realidades elitistas y discriminatorias dentro del Movimiento LGBT colombiano.

Para constatar la veracidad de lo planteado, simplemente es necesario recurrir a la realidad misma. La situación se puede constatar a partir de la realidad mostrada en el documental que observamos en la clase de ética. En el video que observamos salta a la vista la estratificación gay, si se analiza a quiénes se entrevistaron, a qué grupo pertenecen, y dentro de qué contexto aparecieron en el video. En el video se entrevistaron personajes que se entienden son representativos de cada sigla que conforma el movimiento LGBT; puesto que de lo contrario los argumentos planteados caerían en una falacia de generalización apresurada, que le quitaría todo rigor y valor conceptual y argumentativo al documental.

En primera instancia analizaremos a la T; el documental mostró a un solo individuo que hacía parte de este subgrupo dentro del colectivo. El discurso de éste es bastante diciente puesto que no sólo expone lo difícil que es afrontar la realidad personal de ser transexual sino que bosqueja un sentimiento de desatención y falta de reconocimiento a las personas que se definen como transexuales. Lo curioso es que la queja que expresa el representante de la T se da no sólo contra la sociedad en general sino contra el Movimiento en sí mismo; puesto que se considera que no hay beneficios reales para las personas transexuales.

Por su parte, el representante bisexual sólo fue mostrado y no expresó palabra alguna, puesto que fue ‘entrevistado’ junto con una mujer lesbiana que habló todo el tiempo mientras estos dos personajes estuvieron al aire en el documental. Esta situación sólo permite cuestionar por qué la B es tan ajena al debate y prefiere guardar silencio.

Las lesbianas fueron mostradas en abundancia y de hecho como un subgrupo muy activo en el debate. Sin embargo, es curioso ver que todas las lesbianas que intervinieron en el documental parecían estar en el mismo sitio: el centro comunitario LGBT. De esta situación surge la inquietud acerca de la capacidad real que tiene la L para actuar por fuera de la esfera interna del Movimiento, puesto que pareciera que la L sólo ejerce la lucha puertas para adentro del Movimiento. Además, es curioso ver que las representantes del lesbianismo eran personas que socialmente no parecían pertenecer a las altas clases sociales; no sólo por su apariencia física sino por su forma de expresarse. Una situación que alerta sobre la simetría de acción y omisión que puede haber dentro del Movimiento LGBT.

Finalmente está la G. Todos sus representantes eran los más fluidos para hablar y debatir. Fueron certificados como personas profesionales y preparadas para asumir el debate. Los argumentos jurídicos, sociológicos, políticos y sicológicos más contundentes y preparados provinieron de la G. Haciendo un contraste entre los representantes de cada una de las siglas, se puede establecer que la G parece ser la líder de la lucha que adelanta el Movimiento; no sólo por la contundencia de los argumentos que ésta proveyó al debate sino por las características propias de los representantes de esta sigla.

La situación anterior permite confirmar lo que inicialmente se planteó: la lucha por el reconocimiento de los derechos homosexuales ha sido adelantada y liderada por representantes de las altas esferas sociales que tienen un interés directo en la lucha. De esta situación se desprende lo que se puede entender como las relaciones de jerarquización social dentro del colectivo LGBT. Si se entiende que lo mostrado en el video es la realidad gay colombiana, entonces es posible hacer una analogía entre la sociedad colombiana y la ‘sociedad gay’.

Hay una equivalencia entre el mundo gay y la sociedad colombiana. Se puede afirmar que así como en Colombia está el renglón bajo de la pirámide social que se queja por la desatención estatal y la falta de oportunidades, en el mundo gay se encuentra a los transexuales ejerciendo y asumiendo literalmente el mismo papel. Asimismo, es posible encontrar en la sociedad colombiana la clase social que ocupa el segundo renglón de la pirámide de abajo hacia arriba: la que prefiere no entrar al debate y simplemente dejarse llevar por lo que definan los demás grupos sociales; en el caso gay esta clase la ocupan los bisexuales que prefieren decir que hacen parte del Movimiento pero no aportan ni quitan nada al debate. El penúltimo renglón de la pirámide de abajo hacia arriba en la sociedad colombiana lo ocupa aquella clase que se considera aporta los recursos para hacer que la sociedad prospere; es decir la clase industrial o burguesa. En el mundo gay el puesto es ocupado por las lesbianas, quienes se muestran como las más activas y quienes proveen la movilización social (los recursos) dentro del Movimiento para adelantar la lucha. Finalmente está la cabeza de la pirámide social; aquella clase que aprovecha todos los esfuerzos de los demás y los concentra en acciones concretas que convierten las intenciones y recursos en resultados concretos. Coherentemente, dentro del colectivo LGBT esta clase la ocupan los gays, quienes se muestran como los más preparados e idóneos para organizar y llevar a cabo la lucha por el reconocimiento de derechos.

De esta manera, se presenta una analogía perfecta y equivalente entre la sociedad colombiana y las interacciones sociales dentro del Movimiento LGBT que han demostrado la veracidad de lo planteado. El Movimiento al hacer parte de una sociedad concreta se rige por las reglas sociales que ésta establece, sin importar que su accionar esté encaminado a lograr la igualdad de trato y respeto por las diferencias. Por esta razón, la discriminación dentro del Movimiento LGBT colombiano es parte inalienable a éste; tal cual como lo es en la sociedad colombiana. Las prácticas discriminatorias en la sociedad colombiana, y el Movimiento LGBT como parte de éste, garantizan el statu quo de posiciones sociales que rige a la sociedad. En conclusión, el Movimiento LGBT colombiano asume prácticas discriminatorias porque está inmerso en la sociedad colombiana.

BIBLIOGRAFÍA

1.       ADAM, B (1987). The Rise of a Gay and Lesbian Movement. G. K. Hall & Co.

2.       CARTER, D (2004). Stonewall: The Riots that Sparked the Gay Revolution, St. Martin’s Press.

3.       DEITCHER, D (ed.) (1995). The Question of Equality: Lesbian and Gay Politics in America Since Stonewall, Scribner.

4.       HERRERO B, JA (2001). La sociedad gay. Los inicios de un movimiento emancipatorio: Alemania, las dos tradiciones. Focas Ediciones.

5.       The US National Archives & Records Administration. (2009, Nov. 3). Executive Order 10450—Security requirements for Government employment. Recuperado de http://www.archives.gov/federal-register/codification/executive-order/10450.html?template=print.


[1] En esa lista se puede tener en cuenta a Francia, España o Italia.

[2] Se debe entender que así se define formalmente la sociedad colombiana; aunque en realidad no lo sea.

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